domingo, 30 de septiembre de 2018

Resucitar.





Puedo poner
la ardiente inocencia
que me margina
en labios ajenos
y pulir caracolas de vanidad
en otros cielos
donde tal vez el azar
me dejara
caricias de terciopelo.

Puedo ser
una nube
donde incrustar
aquelarres de desenfreno,
demonio donde tus fantasías
adoren los espasmos del viento.

¿Y por qué no?

El equilibrio que ansias
Y que yo para ti tengo.

Resucitar
en esa extensión
donde la ataraxia
sigue apagada
donde la flor oscura
sigue tapando tu cara
donde mi equivoco
duerme su embargo,
tras el velado de la esperanza
 y como un polizón desnudo
buscar mis sueños en otras almohadas.


Todo tiene ese limite
que engalana las fronteras,
ese sabor desnudo
que acoge la realidad prisionera,

pero yo se
que puedo ser
esa síntesis concisa y maravillosa
esperando un reto
al que aferrarse.







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sábado, 1 de septiembre de 2018

Arlequín.



Miro mis manos con una persistente incertidumbre
¿y si fuese un hombre sin garra?

Yo no me puedo defender
con la jovialidad de un sibilino
depredador latente,
vivo en el reino de esa torpeza plausible
si, la de la heroica complicidad
que se refugia en las llanuras del alma.
mi gancho son las altruistas palabras
y mis ojos tristes y profundos
están cansados de derrotas,
aprendiz de bohemio,
solo conseguí ser ese idiota
que puede amar—te de una forma loca,
quiero ser intrépido y osado en la ebullición de la sorpresa
donde por arte de birlibirloque
hago de las realidades
jardines de sueños magistrales,
y aún así.
me pregunto
¿Si soy un exponente en extinción capaz de elevarse
a la potencia de los sentidos
con un exponente explícito que todos
quisieran alcanzar?

Miro mis manos y no veo mis garras.
quizás no debería cortarme más las uñas.
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