lunes, 30 de julio de 2018

Yacente silencio.




Te das cuenta
qué llevas en los ojos
la trascendencia de tus palabras.

La vida es una parsimonia
donde sólo prima la necesidad
de ser valiente y amar.

Tu lo haces tan bien,
que suelo sentirte perfecta.

Luego de la soledad
de pensar tu sentir
se va estirando el hilo
que la madeja de tus palabras
enmaraño
y al costado de tu esperanza
me quedo acurrucado y latiendo.

Quizás lo vi así de firme
como si lo quisiera
sentir como mío,
un nudos de delirios de esplendor
que atan esa fe,
la que alimenta el credo
de tu amor.

No tengas miedo
de fundirte
en el yacente deseo
que se esconde en tu silencio,
el amor es una espiga de vanidades
que esconden su florecer
y se retuercen indomables
a la orilla de una súplica sin entender.
A veces es mejor un silencio
degollando el corazón
que ir mendigando impasse
en un egoísmo si razón.







Comparte.

4 comentarios:

  1. uuuff pos a veces tengo miedo y guardo mis deseos y sentimientos, miedos solo miedos, hermoso!!! me encanta tus versos son puros sentiento , besops desd emi brillo del mar

    ResponderEliminar
  2. Eres como una daga que cruza el alma. Tus versos están llenos de crudas verdades, puestas magistralmente en palabras. Y es que el amor, muchas veces, te hace resbalar hacia un abismo, y en un acto paradójico, lo único que puede salvarte del final trágico, es el amor mismo, pero aquel con alas y que te eleva. Te felicito amigo, un fuerte abrazo, y que tengas excelente semana.

    ResponderEliminar
  3. Hay silencios que son cambio de moneda, y a veces son preferibles al dardo de la palabra o a la sincera mirada que nada oculta.
    Admirable poema, amigo poeta.

    Mil besitos y feliz noche.

    ResponderEliminar
  4. Precioso ese quedarse latiendo, y la belleza y profundidad de tu poesía.

    Cierto que mendigar no es bueno...

    Me ha encantado...

    Muchos besos, Agapxis.

    Sakkarah

    ResponderEliminar