domingo, 29 de octubre de 2017

Creciente anhelo.


A nadie pertenezco, y a todos;
antes de entrar, ya estabas aquí
quedarás aquí, cuando salgas.
Denis Diderot




Nunca esperas el milagro.
yo,
contenido en un impulso
corazón de pánico
al filo del abismo
espero estático
que rompas mi silencio
con palabras de lazo.

Espero ya verterme,
alimentarme,
sin la espesa contaminación
del que se sabe lejos,
del que me habita sin esperarlo
y ocupa todo el espacio
que queda
vacío entre mis brazos.

Y, sin embargo
sé que siempre me has habitado,
como habita y labra su piedra
un cantero apasionado,
aunque apenas
en la tarde de mi vida
te hayas desojado
y dejes caer tus hojas
en un pesebre asustado.

Y no quiero parar el tiempo
ni siquiera retroceder,
solo quiero
sentir el sol y el viento
acariciando la lucidez de mis pensamientos,
exorcizar la luna del anhelo
y pensar en la semilla
que siempre estuvo dentro
        que nació y creció
           en lo remoto
                                de mi conocimiento.
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domingo, 22 de octubre de 2017

Entre dos puntos.




Entre dos puntos
delgada línea de distancia,
el viento gira en su perspectiva
y cansado
anida en un paréntesis
con las manos atadas, unidas.

Inevitable y blanca
se acerca la lejanía
patria de una piel misteriosa
ansiedad desconocida
que rompe mi paréntesis
y declina la armonía de mi vida.

Silba el viento
en su callado y frágil secreto
cruza tantas veces
las horas del tiempo,
y no olvida,
que no hay amor
que evite el riesgo.



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domingo, 15 de octubre de 2017

Siento, de sentir.



Perezosamente se desnudan las hojas
a través de los cristales,
mientras,
se rompe la tarde
y tu belleza es un escalofrió
que cruza mi cuerpo,
surges como oportuno fermento
en la premisa de tu nombre
devorando débilmente
cada fértil pensamiento
que cruza los campos de mi mente.

Siento,
la instantánea frescura
de tu piel
en su suicidio insolente,
que busca su placer,
brisa fresca
que ciño a mi cintura,
lívida tu frente
se clava en mi pecho
y me emborracho de tu pelo,
mientras tu piel
se subleva
en la soledad de su desierto.

Abrir los ojos
para ahogarme en el gemido
y voltearme
en el perpetuo delirio
que desenmascara mi sexo,
asir tus senos,
chupar tu veneno,
sentir tu mano
llevarme al averno.

Sentir,
el delirio de tu juramento
las acrobacias de los cuerpos
en un enjambre de deseos sueltos,
bifurca el tiempo
gimo y siento
gimo siento…







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Una oración.



Una oración en la mirada
la simetría del reflejo
la palabra en la boca
la verdad en el espejo.



Diamantes en el puño,
diamantes de vanidad
cara a cara profundo
rincones de adversidad,
tal vez vive la exactitud
tan sesgada en esa mirada
que se reseca la juventud
del alma contaminada,
una oración en testuz
que cruza la vida,
mi vida, sin latitud.

Tupido fracaso
sobre frondosos vergeles,
arietes de amor escaso,
primavera impasible sin claveles.



Una oración yacente
de callada expresión
los intervalos sin contraste
prisionero sin interjección,
la vida por delante
escanciando mudo dolor
la tregua constante
catarsis de amor.



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