jueves, 31 de agosto de 2017

Cálamo excitante




Cálamo excitante
que revela tu piel,
me yergue poeta
lamiendo tu miel.

Prensil abrazo
retórica elevación,
unción semántica
jadeante excitación.

Apotema mágica
fecundada de ardor,
triada silábica
cenit seductor.

Invictos ojos que esperan
devorar tu esplendor,
furtiva geometría
tan torva cruza la apotema
en un vástago súcubo,
que estático se aflige
ante los confines de un santuario
codicioso de amor.

Cálamo de luz, fragmento de vida,
detona un grito el éxodo del silencio,
pare el poeta

versos ajenos, sin tiempo.



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domingo, 27 de agosto de 2017

Omisión.




Callo la voz de mis ojos
donde reina la cordura
de un idiota
y en la simétrica vergüenza
eyaculo versos
en una contienda de hombre
que no traiciona su ego.

En la mirada
crucificado el silencio
y en la carne
trampantojos de hambriento lobo.

Ahora
se fronda el deseo

en mi dulce clemencia.
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Entelequia




Como un pez con alas de mariposa
te contemplo en los brazos del sol,
amapola encarnada
omisión de este corazón,
desnudo es el celo
donde curvo mi bendición,
lloro en el centro
en el que naufrago mi corazón.

La luna encontró su noche
y el sol…

el sol para siempre la despidió.
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domingo, 20 de agosto de 2017

De celeste sinceridad.




Porque no lo sabes, porque me quema dentro, inmensa y lentamente transforma mi armonía en esta brutal confirmación, en este respirar sin fin que cruza los celestes campos de mi vida.
Espero que nazca el día con una aurora diferente, que estruje los chasquidos de este eco que me acompaña y que queden tatuadas en la vastedad del tiempo las palabras que se sellaron en mis labios.
la juventud estremeció los lazos que apretaban los corazones y el tiempo contamino con su abuso las jaulas de la distancia, mientras poníamos sonrisas en los encuentros con el gozo de la entrega y el miedo implacable de volver a adorar la distancia, me preguntaba en cada taza de café que desaparecía en muestras miradas  ¿porque no hay derecho y valentía a romper las distancias? cuando se desea tanto escuchar la canción que hermana las fragancias, mas no, los trenes pasaban y en las estaciones de los miedos se confinaban, quizás ahora me digas que perdimos las oportunidades de hacerlo todo sencillo, de no callarnos nada, cuando la sangre ofrendo liturgias ilimitadas que las circunstancias vararon a la desesperada entre ratios de un orgullo que solo hundieron la patria, nuestra patria.
Todavía ronda en mi esa culpable espada que destella cuando me cruzo con tu mirada y en el reverso de la razón aún sigue crucificada cada mano que sin saberlo me dejaste atada y esa cobardía que yo en mi no suponía pero que sin remedio arde día a día, tan abundante que solo tengo el valor confesarlo entre los reglones que me escudan de esta verdad que tanto daño me hace.

El dolor suma y a veces la franqueza lo multiplica, se me carga imperdonable, porque los impulsos siguen soltando lagrimas cargadas de recuerdos que jamás dejare borrar… lo siento yo soy así, tan fuerte por fuera, tan débil por dentro, quizás mi madurez no llegue nunca a concebirse, estoy casi seguro, pero sé que este sentimiento a pesar de golpearme y sacarme el lamento ha vivido y vive aquí dentro, donde han vivido y viven los que se enlazaron a mi corazón.
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sábado, 19 de agosto de 2017

Alas negras





Tenue y libre vuela en mí,
escala la atalaya de esta sensación
que me desmaya
a litigio reprimido
de un pacto con las sombras
donde nunca quiero
sentir que él me necesita.

La sombra se prolonga
cuando yo sabedora de su calma
odio pertenecer a su alivio,
improviso el rol de elegir
quien jadea en mi catástrofe
y en la fatiga
proclamo mi huida
escondiendo mi rostro
donde la sombra finge
en lo profundo de mis ojos.

Odio su encarnizada violencia,
ese vértigo de mi piel,
su retroceso sin esperanzas,
la ruina inagotable
que se derrama en silencio,
en el desorden del tiempo
que me deja
a los pies
de una turbada calma vacía.


Esa muralla de mis manos
que tapa mis ojos
guareciendo mi alma,
refugiando mi rostro
en el desierto de las plegarias
de los tactos rotos,
temblorosa lealtad
rasgado desconcierto
en esta clandestina entrega
que ya no quiero sentir,
que ya no siento.

Déjame eterna
audaz en la tibieza de lo que siento
perpetua y libre
con mis alas al viento
que en la sigilosa sombra
vestiré el luto de mi arrepentimiento.




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