miércoles, 14 de septiembre de 2016

Profecías.



Tengo miedo de las profecías
que esperan en la jungla del tiempo,
la devoción las va consumiendo
pero hay un murmullo que las mantiene vivas,
el regir inerte de mi expresión
lentamente pretende dominar el verso
toca la ignorada tentación
en el momento de hacerlo gozo confeso.

Hago cotidiano
ese viaje al miedo de mis decires
es una traición en vano
de callar mis sentires,
ser justo me desequilibra
y quiero guardar el tesoro
que de mi corazón a gritos emigra
y me quedo solo
en el gozo pagano
que adormece
la dulzura que permanece
en mi mano.

Hostiga.

Me hostiga
la sensación de pesar
que se aloja en mi barriga,
hacerla crecer a salvo para buscar
el instante secreto
en que se puedan colar
entre las sombras humanas
que las puedan camuflar.

Pálpitos de tu mente
proliferan fútiles
ansiando el instante
para llenarse
de estremecimientos constantes,
profecías que se siembra en expansión
capturan tu atención
y te mantienen en devoción.



Imagen: Persephone de Pedro Sanz
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domingo, 11 de septiembre de 2016

La Miraba



La miraba.

Mientras, se me ajaba
el verbo,
era una parálisis de estímulos
convulsionando
en un coma de deseo,
esdrújula era la gráfica
que se acentuaba sobre su desnudo.

Cómo puede un hombre describir el cuerpo de una mujer, que desnudo busca una continua vigilia en la anacrónica rutina de una noche entre fallas del corazón, donde la tenue luz se atraganta de belleza y puñaladas de seducción.




No lo sé.

El ardor se me hizo reliquia
donde mi cerebro se desvanecía
en un cauce de ausencia,
la ofrenda
se engendraba en mi sexo
donde la rigidez
era un bonito sacrilegio
con hambre de enceguecerse en su interior.


Juro que todavía no sabía cómo describirla, turgentes despuntaban sus pechos, buscando ápices de literatura para nombrarlos en esta ardiente locura que giraba en el ambiente, tocarla
se iba haciendo tan prioritario como necesario, quería consagrar mis instintos básicos en la apotema de su virtud.



Desequilibrado enteramente
y cerrando mis ojos
marque el camino de mis manos
entre las febriles huellas
que dejaban un rastro de caricias
perpetuándose entre cada uno
de los poros de su piel,
sus labios eran casi olvido
para mis besos,
envueltos en una incertidumbre de urgencias
que no encontraban puerto
donde vararse,
mientras crucificaban
postulaciones en el manjar
de su desnudez.

La cautela se hacía mártir en mis ojos cuando sus contornos recitaban poemas con apostrofes de silueta que danzaban tan decididos hacia mí, la respiración se fermentaba entrecortándose en delirios 
ocultos preparados para desvanecerse como el resurgir de una crisálida en el imperio de su vientre

.


Entre la dureza de sus nalgas
devore la ternura de su carne
los silencios se consumían
al ritmo de las embestidas
que me embriagaban de placer
las prisas consumían porcentajes
caminando hacia el futuro
nuestros gemidos
se desgranaban más agudos.

Recuerdo en un instante de lucidez después de un ahogado resuello clavar mis ojos en el espejo, fiel testigo de nuestro concilio y en el reflejo de nuestra fragilidad, las sombras se disfrazaban en la penumbra que sembraba la cosecha del placer en mi memoria.





Nos amamos
con el lenguaje salvaje
que desterraba la vergüenza,
caminamos inexorables
en un blandir de cuerpos
sin cálculo de distancia
ni medida de tiempo,
sabiendo que había que morir

para volver a vivir.


Imágenes cogidas de la red
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jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Te acuerdas de la luna?



¿Te acuerdas de la luna
sobre tus ojos?

No, no te diré, nada de la luna
la que me dejaba su luz y triste
cuando tú me dijiste:
te esperare toda la vida.


Lentitud, deje en un reto de cobardía
que dejo el gris sobre mis ojos
y un esplendor ineludible
en el verso que para ti traía.

Te puse mi verdad en los oídos
sabiendo que mi corazón se fatigaba
renunciando a desvelar el secreto,
rotaban arcos iris
sobre los campos sembrados
en los que mis pies
se esforzaban por caminar,
creciste como una amapola
iluminada en las noches,
por esa luna
de la que no te quiero hablar.

Te tumbabas en un cielo añil
desde mayo hasta abril,
observando las burbujas
de las reacciones
de tus pócimas de bruja,
conjurabas sueños invisibles
en aquelarres de amor
mientras entre las paredes
de tu marmita
emergía inscrita
mi palabra, no.

Y me subiste a la luna
¡confiésalo!
me dejaste para siempre
en un cráter de tu dolor
y con los ojos cerrados
caminaste de espaldas
con tus piernas descalzas
y una grieta en el corazón.

por la que me escapaba yo.
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lunes, 5 de septiembre de 2016

Cierra los ojos



Mujer cierra los ojos,
que iluminas mi alma.

Se congela la razón
en palabras que se me escapan
y vuelan coqueteando
entre los cielos que cubren mi pasión,
al filo del mundo
esas palabras
hacen equilibrios
en la audacia de un mar de silencios,
que rompo para hablar a tus ojos,
los que cada día se asoman
a la ventana de mi corazón,
llenando de luz la hostil monotonía
mientras tus labios me devuelven
la ruptura del silencio,
como una obertura al máximo ritmo
embriagando como un elixir de juventud mi mente.
                      
Luego…….
                             el papel en blanco y
                             un hombre solo esperando
atrapar el verso que está pensando.
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domingo, 4 de septiembre de 2016

El purpura de tus labios




El purpura de tus labios
se convirtió en amapola,
que meció al viento
en forma de ola,
acaricio al hombre
desligando un beso,
hoy el hombre es poeta
pintor de mágica ternura e ilusiones
en el cristal del universo.


Imagen: Karol Bak
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