domingo, 29 de noviembre de 2015

Jaque Mate.



Lento sentí el tiempo,
cuando a mi espalda
se cerró la puerta,
la habitación
estaba llena de intención.

Flotaba la inconstancia reiterada
escondida al azar,
junto al jarrón postrada
en un libro de Cortázar,
lo sentí efímero,
como el tempo de tus pasos
acercándose despacio
buscando la tregua de mi ocaso.

Acepte la esclavitud de tus brazos
ansiarme con destreza y sin pausa,
me reconforte a tu causa
con mis deseos en ti asilados.

A la orilla del tiempo
me quede prendado,
inmóvil y varado,
al ver tu desnudo
irradiarse en mis parpados,
solo una mujer
que como tú sabe querer,
es capaz de amar
a un hombre que sabe soñar.

Desvestida con talento
trenzabas un jaque
y en el tablero de la tarde
elevaste mi sentimiento,
entre dibujos perfumados
de una partida de amor,
en la que me hiciste rey y señor
sobre cuadros blancos y negros,
fui gotas de almizcle, efluvios de pasión.

Y mecido en el territorio de tu cuerpo
cumplí el consuelo de mi locura,
fuiste Reina de magnética mesura
en el remanso que cruzo el tiempo.
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sábado, 21 de noviembre de 2015

Tu.

Svetlana - Pavel Titovich


Eres intensidad
en la noche más divertida,
una sonrisa sentada
al borde de la intimidad,
la música te hace distinta
incendiando tus matices,
al otro lado de la luna
me retuerzo indefinido,
como un gato en el tejado
seducido y enamorado.

Tienes un aquelarre en tus ojos
iluminados por cálidas luciérnagas
que en una noche del alma
te harían levitar de calma.

Tu pelo
se descuelga ondulado
sobre tu mejilla,
azabache travieso
sobre tus ojos manzanilla.

Tus labios un oasis para alcanzar,
un remanso de pasión,
un trapecio sobre el que voltear
las lunas de este corazón.

Eres una campana nueva
que replica sonidos de primavera,
un aroma fresco que se derrama
que me enajena y me clama,
un bosque para perderme
con los delirios de mi mente,
un santuario celeste
donde sacrificarme para siempre.

Y seduces mi mirada
con tu coquetería,
despliegas tus encantos
con toda picardía,
esa en la que yo me perdería,
tanto en la noche como en el día,
me perdería,
para saciar tu armonía.
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viernes, 13 de noviembre de 2015

Quebrada Esperanza

Monica Marioni


Lo siento.
Quebrada y estéril
me envuelve la esperanza
desgarrada a ultranza,
como un dolor esmeril
duele, detrás de la luna,
¡hay! luna maldita
diluvio ciego de esperanza,
imperio del vértigo que grita,
en este corazón prisionero
del abismo de este hombre.

Lo siento.
Fecundado de silencio inerte,
encerrado en esta cuatro paredes
que presionan como puntas de alfileres
agitando la tortura de mi mente,
¡puta esperanza cainita!
es que no sientes
como mi alma se desgarra y grita.
tengo que arrodillar mi cuerpo
y pedirte clemencia y pleitesía
para salvar esta agonía
que se enquista día a día.

Lo siento.
Se me pudre el tiempo
entre las manos vacías
donde murieron las caricias
que pinte en su lienzo
y ahora me atas
disfrazada de desesperanza,
tiniebla profana
siniestra e ingrata.

Lo siento.
En lo profundo de esta soledad inquieta
rodeada de incógnitas impertinentes
que claman triunfadoras y valientes
y me hunden en la melancolía que aprieta,
me extingo en la pasividad de sus ojos
donde yo construía su antojos

Lo siento.
En la penumbra de este poema
donde dejo en astillas las palabras
en este aquelarre de rimas bravas

que me quiebra la esperanza
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lunes, 9 de noviembre de 2015

Abuela.

No se olvida                                                                                      
la calle estrecha
de la amarga vida,
los relojes sin instantes
marcando un tiempo vacío,
por el que colarse la ternura,
¡tanta ternura!
quizá no cabía
en el zumo que proponían sus labios
cuando suspiraban besos
en los prados del alba.
Los ojos perdidos
en la cueva que cavaba el destino
dictando palabras
bañadas en un mar de suspiros,
los anhelos intactos
y la eternidad esperando,
sentada en el ocaso de la tarde
tributa cuentos,
a los oídos sedientos
que alzaban sus alas
en el asilo del viento,
no se olvida
su ternura,
tampoco su innato talento
para sacarnos a delante
en los peores momentos.
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viernes, 6 de noviembre de 2015

Emociones Germinadas (Dueto)




Agapxis

Y te viste de rojo intenso,
como una rosa que retorna
buscando el abrigo de mi cuerpo,
la luz vence tu color intenso
girando tu talle que me asombra,
y en este bosque de deseo
moras consagrada
Alexander Timofeev
a florecer en mis adentros.

María Perlada

Y me hago pétalo entre tu tallo,
fragancia y aroma entre tu jazmín,
tengo sed de agua para mi raíz,
en mi deseo palpitante de mi jardín frondoso
refugiada entre las sombras latidas de tu alma,
abrazada al silencio más oculto del abismo,
para ser parte de ti, esencia de vida.

Agapxis

Me anudas a una mezcla de sensaciones
que vagan errantes por un laberinto
de locura y tentaciones,
moras en el quicio de un suspiro
que profana letanías en el silencio,
mientras gotean las peripecias
de los sentidos que tocan el cielo
y te haces fragmento de luz cálida
en una resistencia tremendamente ávida.

María Perlada.

Enredado mi deseo entre las ramas  
se viste de miel la esencia derretida 
goteando entre emociones germinadas,
sellando nuestra noche entre murmullos besados
agonizando la luna que alumbra el tálamo de 
las flores en nuestro jardín sembrado de 
ocultos placeres.

Quiero dar las gracias a mi querida amiga Maria Perlada de (Algo mas que palabras) por brindarse a participar en este dueto de poesía, por dejar que sus versos se enreden entre los míos.

Gracias Poetisa.
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jueves, 5 de noviembre de 2015

Obsesión.



No es en este volcán que hay debajo de mi lengua falaz donde te busco,
ni es esta espuma azul que hierve y cristaliza en mi cabeza,
sino en esas regiones que cambian de lugar cuando se nombran,
como el secreto yo y las indescifrables colonias de otro mundo.
Noches y días con los ojos abiertos bajo el insoportable parpadeo del sol,
atisbando en el cielo una señal,
la sombra de un eclipse fulgurante sobre el rostro del tiempo,
una fisura blanca como un tajo de Dios en la muralla del planeta.
Algo con que alumbrar las sílabas dispersas de un código perdido
Para poder leer en estas piedras mi costado invisible.

Pero ningún pentecostés de alas ardientes desciende sobre mí.
¡Variaciones del humo, retazos de tinieblas con máscaras de plomo,
meteoros innominados que me sustraen la visión entre un batir de puertas!
Noches y días fortificada en la clausura de esta piel,
escarbando en la sangre como un topo,
removiendo en los huesos las fundaciones y las lápidas,
en busca de un indicio como de un talismán que me revierta la división y la caída.
¿Dónde fue sepultada la semilla de mi pequeño verbo aún sin formular?
¿En que Delfos perdido en la corriente
suben como el vapor las voces desasidas que reclaman mi voz para manifestarse?
¿Y cómo asir el signo a la deriva -ese y no cualquier otro-
en que debe encarnar cada fragmento de este inmenso silencio?
No hay respuesta que estalle como una constelación entre harapos nocturnos,
¡Apenas si fantasmas insondables de las profundidades,
territorios que comunican con pantanos,
astillas de palabras y guijarros que se disuelven en la insoluble nada!

Sin embargo
ahora mismo
o alguna vez
no sé
quién sabe
puede ser
a través de las dobles espesuras que cierran la salida
o acaso suspendida por un error de siglos en la red del instante
creí verte surgir como una isla
quizás como una barca entre las nubes o un castillo en el que alguien canta
o una gruta que avanza tormentosa con todos los sobrenaturales fuegos encendidos.

¡Ah las manos cortadas,
los ojos que encandilan y el oído que atruena!

¡Un puñado de polvo, mis vocablos!


*Densos velos te cubren, poesía de Olga Orozco*







Obsesión
Te prometo esperar tu boca,
recibir tu lengua en la constancia de los secretos,
deshacer cada uno de los envites
que el mar de tus agravios
cristaliza en tus labios.

Te prometo hacerme milagro en tus noches
y descifrar los eclipses del tiempo
ascender por las sombras
que perturban tus sueños.
hacerme centinela de tus ojos
y abrocharme al paréntesis de tu verbo.

Prometo liberarte de las dunas
que oscurecen tus máscaras pesadas
y bajo el silencio enaltecido
de los rencores de la noche,
fundir las llaves del candado
que martiriza la clausura de tu cuerpo.

Asirte así…
preparado para estallar
en esa tu nada soluble
y subirte con instantes de gracia
a los dinteles de los sueños,
que liberaran tu abstinencia
entre dudas de verdad
y punzadas aisladas de infinito

Resurgir en tu ansiedad latente,
envolverme en un verbo hecho mano
y acariciarte en tu latido y fuego crecido.




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