domingo, 20 de mayo de 2018

Amapolas en el corazón.





Con los ojos cerrados
la música alcanza al silencio
y tenue se despabila
un vacío en el corazón.

Abrirlos es la suma
de un sentir que se aleja
tan volátil y sin destino,
tan sabedor
de que amar es lo esencial.

Arrancar cada instante
a una resignación,
saber negarte
mientras se marchitan
amapolas en mi corazón,
las lágrimas crecen
en los olvidos
que me ofrece el tiempo,
el vino infinito de la piedad
deja contrastes
capaces de adivinar los rayos del sol.

Tupido de incertidumbre
es el camino
por el que discurre
este desvelo de amor
ya no hay raíces profundas
que sostengan el dolor,
ni gotas de savia
que lo cicatricen mejor.

Con los ojos cerrados
la música alcanza al silencio
y los espacios se encharcan
de melifluas sensaciones
tan áridas como nítidas
preñadas de viceversas
que tensan mi tristeza,
nunca alcanzare a entender
esta fatiga
que juega en mi rol
con toda su astucia
hace mi sueño oscuro
y te aleja de mí,
quizás ya no haya valentías
en este viento
que tiene que aprender
que llego el fin de su cuento.

Con los ojos cerrados
la música sigue sonando
y entre las notas
de esta canción
casi olvidada,
me voy entremezclando
para hacerme música
en este profundo anochecer.


Y si te digo, que ahora soy música 
levitando amapolas en el corazón.

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