martes, 18 de julio de 2017

Alcanzando.





Tejo en la sombra
las inciertas aspiraciones
que pronuncian tus ojos.

Vencido por la absoluta incertidumbre
abrevio el traje
que nunca vestirás por mi.
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viernes, 14 de julio de 2017

Malvas de esperanza.



Insaciable
Y tan de nadie,
Intacto,
buscando
el ajeno sur de la paciencia.

Infinitud que me consume,
pálpitos de intensidad
tortuosa levedad
que adeuda a mi mente,
lajas escondidas
donde se guarda
la llave de los caminos
que perturban mi caminar.

Sintiendo la palabra
ansiosamente,
conmoviendo mis heridas
reconfortando
las traiciones secretas
que todos imaginan
y que jamás serví
entre puntas de bayonetas,
las que tu sientes clavadas
en la melancolía silente
que sangra imperial
tu circulo vital.

Prudente,
indolente,
quiero una revelación
que me desnude
ante los ojos
que no entiendan mi soñar.

Claro de luna
abrigo del poeta,
remanso de esperanza,
mi esperanza,
su soledad,
bálsamo de palabras
trapecistas
en un equilibrio
que no me deja olvidar
olvidar,
olvidar.


Imagen: Shang Ma.
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miércoles, 12 de julio de 2017

De nada me vale.




De nada me vale
creerme inmortal
detrás de una inspiración
frágil y hechicera,
huele a incienso…
o tal vez es mi percepción,
la que se encierra en mí mismo
o descuartiza el punto central
de este inverosímil poema
en el que descubro
una imperfecta perfección
de los aromas irrevocables
que transitan por mí.

Letargo incesante,
acelerada apocalipsis
que mendiga en otros ojos
el sacro luto
de quien quiere parir
moribundos pájaros
que no saben volar
desde lo alto del atril.

De nada me vale
tocar sombras estériles
y sucumbir a encantos refugiados
entre espíritus vacilantes
trazando urgencias ambiguas
que me acorralan
de espurio albur
y acaban extinguiendo
mis trayectos de realidad.

De nada me vale
acariciar la honestidad
y venderme impuro
en un invierno impasible
en el que nada ya
surte de mí.


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domingo, 9 de julio de 2017

En sus ojos no anida...






En sus ojos no anida siempre la pasión
mas, esta se esconde
en una intimidad sagrada
que pende enredada
en un desgarro del corazón.

Desvalido el pecho,
su pecho,
se ensancha en su tensión,
enerva el alma
el péndulo de su quimera
mientras difumina su espera
y entre palabras
su equilibrio altera.

La confusión aletea
hundida en la lujuria,
su lujuria,
fiel patria
y amarga tristeza.

Germina la sinrazón
en los tejados de su intimidad,
al filo del lamento
se ahoga la duda,
alma desbordada,
para seducir al tiempo
ilusión dormida

o frio lamento.
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