domingo, 26 de febrero de 2017

El recuerdo de tu mirada.



Había un murmullo de oración
intentando quebrar mi espacio,
una laguna remota
donde deshacer mi enunciación.

Perdido en las prioridades lejanas
me susurraba el canto sacro
de una marabunta
de voces cercanas
que coreaban su sumisión.

Fue entonces cuando mis ojos te encontraron,
en la distancia perfecta
de una horizontal entrelazada,
donde las miradas se detuvieron
en el vacío de un tiempo
con los vértigos al cuadrado
y la mente ensimismada
llena de veloces pensamientos,
que dejaron en suspensión
todo lo que se revelaba
a mi alrededor.

Te sostuve la mirada
y los gestos de mi cara,
en la prioridad de tus ojos
se deshizo el tiempo
y busco el título de un cuento,
de un sueño
que hasta hoy
me devora en tormento y desilusión.

Sé que me mantuviste el tempo
sin notas al unísono
de tus ojos convergentes,
con el delirio en la mirada
y una ansiedad latente
que sonrojo tu mejilla,
dejaste la mirada perpetua
y una dulce expresión en tus labios,
mientras abrías el camino
al abismo de aquel milagro.

Nos sedujimos los minutos
de una misa sin perdón,
en el templo de un Dios
que nos unió,
fue un instante eterno
donde comulgue en tu corazón
y aun hoy
en recuerdo te juro,
y me maldigo
mi cobardía de amor.














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domingo, 19 de febrero de 2017

Sigo Volando



Como noche en tus brazos
adoro el imperio,
sacrificio ciego,
desatados lazos.

Desnudo de distancia
ungido de nostalgia,
ave blanca
que pasea en su barca,
mar que persigue un horizonte,
ensueños que se lleva el agua
y tras la arena…
líneas de ausencia tallada.

Devenían Dioses pronunciando
los versos que se iban ensamblando,
entre los ojos cerrados
sudores febriles derramados,
la piel se elevaba
en infinito escalofrió,
mientras temblaba,
deshojaba, lágrimas de roció.

Estela salina de llanto
intimidad que se va desangrando,
en un guiño abstracto
en el que yo si remedio,

sigo volando.


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sábado, 4 de febrero de 2017

Heme aquí





Quería permanecer
sin ni siquiera poseer,
quizás como un paréntesis
extendido en un silencio sin síntesis,
fluir entre los pájaros
que se posan en el espacio
de las estrellas que brillan en tu ocaso,
inmolarme de jubilo
descifrando los pergaminos
donde tiembla tu sentimiento
en alegatos de vida.

Y heme aquí,
con los ojos cerrados
subido a la luna,
donde guardaba los secretos
que imagine para ti,
venturoso y humilde
oteo el espacio
de ese horizonte
por donde intentas escapar
y te veo disolverte
con tu frescura de dama
de torva mirada,
de piel perpetua,
escondida en la sombra
de una virgen temblorosa
que cierra los ojos
para esconder los miedos
que delaten su frágil valentía.

Y heme aquí
pensándote mujer,
empecinado como el viento
en esta certeza
que se precipita y vacía,
embriagando mi corazón
de palabras imperturbables
que puedan serenar
el vacío que me dejas

al volar a tus horizontes.
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