lunes, 8 de agosto de 2016

Sintiendo.



A veces no basta con callar, proyectar el silencio para dejar un abismo en el que todo se precipite y se aleje de ti, a veces, te das cuenta que eres una isla en un océano angosto, tan ceñido de incoherencia que no puedes navegar contra la corriente de los hechos.
Resistes entre rituales autómatas intentando no comprender el vértigo del abismo, porque la vida la llenaste de una religión de amor esperando no tener que buscar, ni mendigar los compromisos y pertinaz sigue una y otra vez caminando inerme y perdido hacia un sempiterno vuelo en que la realidad inmaculada doblega a otras semejanzas.

Tu corazón dispersa la adrenalina en dosis inflamables, que mantienen perenne al engaño y te mientes flagelándote la conciencia ensangrentada de estigmas, que hacen de la vida y del amor un espejismo en el que las satisfacciones muere todas las madrugadas y herido y necesitado escarbas ciego en el frenesís que se te niega, mientras pretendes estimular los letargos en los que duerme la ternura, compañera inseparable del amor y te das cuenta que eres el eslabón que cierra el círculo vicioso de la indiferencia que tanto te molesta y que tanto te hiere, te refugias en el silencio con una esperanza fugitiva que naufraga entre el azote de los pensamientos y un remordimiento inútil por los espacios que se llenaron de palabras rebeldes que castigan y martirizan tanto en el horizonte lejano, como en el fondo del propio corazón.

Después dejas que la vida siga, alejándote de lo que mutila tu alma, aunque tú quieres bajarte en el próximo anden, pero no sabes si la parada será un nuevo e inútil intento de volver a una estación donde el amor solo ofrece espasmos exhaustos de una cadencia de soledad y tristeza.

y dejas los días correr sin darte cuenta que no hay direcciones que recorrer desorientado y ciego, que sobre tus pasos las emociones no engendran más que un mísero y estéril desasosiego que se incrusta en tu cabeza y marchita cada latido de tu corazón.


Y es que… yo solo busco que el desdeño no se dilate, que las barreras de los corsarios estigmas cotidianos, dejen fluir en un caldo de helechos glaucos, sin retoricas absurdas donde las serpientes del desamor dejen de retorcerse despavoridas y sellen labios amedrantados de deseo, que se descalcen las tragicomedias del odio y la mentira y que el celo sea el exponente que avive el corazón en una penitencia de entrega, en una penitencia voluntaria que solo busca la felicidad de los que te aman.
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4 comentarios:

  1. Gratamente sorprendida porque es la primera vez que te leo así, amigo poeta. He leído varías veces y no porque no comprenda el mensaje trazado, si no porque me ha emocionado todo el rezume de melancolía, y perdona mi atrevimiento si lo catalogo "dolor de corazón". Haces que se encoja el alma con este pensamiento, con este nadar en tu propia reflexión con esos términos en la madrugada, compañera y cómplice de tantos sentimientos encontrados.
    Mi admiración por tan célebre fuente de expresión.

    Mil besitos, amigo poeta.

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  2. A veces uno mira al mar y es un desierto sin agua

    hoy te leo y siento ese hondo vacío, esa necesidad de abrazar el amor

    A veces me preguntan si soy feliz y solo digo que estoy encontrando la paz dentro del enorme vacío

    que es como querer cerrar una herida con sutura cuando lo unico que la puede lograr cerrar es un drenaje que cada día hay que cambiar ... con la esperanza de que con el tiempo se logre cerrar del todo

    así que

    si divago , no te sorprendas , esta noche es más rara que de lo habitual

    Un besito y buena semana

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  3. Sé de ese laberíntico espacio, ese vacío que grita…en el que se engendran pensamientos y emociones que claman sentidos y respuestas, bajo el aullido de un corazón que se pregunta y sufre…y a veces, huye… Pero siempre retorna…deseoso de SENTIR…dispuesto a luchar…

    Tus letras incitan a una profunda reflexión… Te llevan de la mano a ese sentir del alma…

    Un placer, amigo…

    Bsoss!!

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  4. uuff una prosa, un relato , una huella que dreramas ese sentimiento entre ambos donde se sienten, esos silencios a veces absurdos, que tú narras magistralmente todo un escritor, precioso!! me encantó un beso desde mi brillo del mar

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