sábado, 30 de julio de 2016

Parábola.





Hay un eco estúpido
detrás de cada letra,
un péndulo sin brillo,
un espacio sin huella.

Una parábola
buscando su primavera
dentro de un sueño
tan previsto…
que siempre se sabe cuándo llega,
piruetas de un corazón
que finge su entrega,
travesía de una tentación
completamente ciega.

A veces veo
ese trozo de cristal hundido
en un pecho ardiente
enmascarado
en una armadura inconsciente,
otras la luna se hace nieve
y no sabe lo que quiere,
el ego es el verdugo
de todos los que mienten.

Toco en la madrugada
un consagrado delirio
que acentúa la ausencia
y no me acojo al alivio
de buscar su presencia,
dejo mis ojos esparcidos
por el olimpo de los consumidos
donde el amor
avanza sobre lo prohibido,
con la desolada herida
de los que crean su sabiduría
en el ocaso de cada día.

En los tinteros
se mantiene la virginidad
de una maleza de senderos
estrellados en la intimidad,
se descuelgan tan negros
preñados de vértigos
que solo tu

sabrás interpretar.


Imagen:eikoweb
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4 comentarios:

  1. En la parábola encontramos y hacemos. Y tú, amigo poeta, has traído con tus versos todo un sendero de sensaciones.

    Mil besitos.

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    1. Siempre hay senderos de sensaciones por donde caminar en mi poesía Auroratris y la posibilidad de volar para descubrirlos.

      Gracias por estar pendientes de ellos, besicos.

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  2. Lujazo de versos, mi querido poeta… Y excelente música, en ese vaivén de senderos que caminar y sentir al ritmo de tus letras…

    Mil Bsosss!!

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    1. Lujazo es el volver a ver tus huellas en mi blog Ginebra, un abrazo.

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