jueves, 14 de julio de 2016

El charco.





El sol con sus rayos golpeo el charco,
con la fuerza de la nada le forzó el daño
que despedido en refracción
en mis ojos llamo la atención.

Agachado, con mi dedo toque el cristalino
que se fue huyendo por todos los caminos,
con un balanceo más divino que fino
de mínimos saltos confusos.

Esperando la tranquilidad de la convulsión
vi mi imagen plantada,
contemplando como yo agachada,
el final de la excitación.

Ya vuelve el agua a ser espejo
tranquilo remanso de serenidad,
ya puedo ver la cara de este viejo
en su juego coqueto con la ansiedad.

El rostro debajo, hundido en la profundidad,
me mira con la fuerza penetrante
y esa pizca de seriedad constante
que adivinan la inquietante fuga de felicidad.

Mi mano en vano quiere borrar
ese rostro que no me deja de mirar,
con los miedos encajados
de perseguir sueños frustrados.

Clavo mis uñas en el húmedo cieno
de esta pequeña metáfora de mar,
cierro mi puño y veo escapar
el barro entre los dedos de mi mano,
cual torbellino submarino
que enturbia el cristalino,
la imagen se disipa en el charco
como la noche desplaza al día,
llenándola de negra melancolía,
de ilusiones trabajadas,
en apotemas prendidas,
que se fugaron con mi aliento.

Ahora se posa la tormenta de estos sedimentos
en tanto encuentra la calma el movimiento,
mientras surge la imagen
y reflexionan mis pensamientos.

“No luches contra la tormenta de tu ser
 pues solo el paso del tiempo, te hará comprender”.
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4 comentarios:

  1. Impacta la lucha interna que emana tu poema. Espectacular el uso de metáforas y palabras que embellecen al transmitir.

    Mil besitos, amigo poeta.

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  2. Gracias siempre por tu atencion Auroratris.
    Un beso y feliz semana.

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  3. uufff Poeta magistral senitmientos profundos una vida entera en la imagen de ese chaco donde , llora sy reflexionas me dejo sin palabras, me encantó !!!! un beso desde mi brillo del mar

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  4. Gracias siempre por estar al pie de mis versos.

    Besos para tú brillo del mar.

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