domingo, 10 de abril de 2016

Vilipendio.



Inmóvil esperando el día
desmigando los segundos
de una cuenta atrás
en un día cualquiera
fijo mis posturas,
mientras oteo el horizonte,
el azar es una hipérbole difusa
que se asoma por los clareos
de una madrugada que muere,
mientras…
lento te acercas a mí.

Los hombres que caminan
deberían saludar en las intersecciones,
los hombres que caminan
no son más que los que esperan,
de que tienes miedo
para volar más alto
que los que habitamos
en el firmamento de la palabra,
tal vez
tejes la hipocresía
tras una inocencia audaz
con notas musicales
tras las que te escondes
con tu prepotencia.

O acaso…  necesitas ignorar
los frutos palpitantes
que acechan
la frágil muralla
que esconde
la verdad que te perturba.
o esa costumbre de ignorar
a quienes crees que no están
a tu altura.

¡Hay amigo!
la vida es desamparo,
para ignorar las manos

de los que se cruzan en el camino.
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2 comentarios:

  1. Es cierto, la vida es desamparo, como también incertidumbre entre las sombras.

    Te admiro, Poeta, la verdad es que es un lujo leerte, aquí, allá, y donde sea.

    Un beso.

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  2. Una obra de arte!!!
    Un lujo leerte, amigo poeta.

    Mil besicos.

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