jueves, 28 de abril de 2016

Flores ensangrentadas





Flores que duermen
en jardines de silencios,
Yo las busco,
hojas que crecen
mitigando gestos,
yo las contemplo,
el grito fluye
ante el trance que destruye,
amanece preñado de finitud
escondiéndose a los ojos de la multitud,
el pulso aletea
entre la tibieza de los aromas
en la mente chispea
y en el corazón…
¿dónde está el corazón?

Penumbra que busca
trechos de claridad,
pájaros de tormenta
volando con ansiedad,
en tus manos mi carne
hecha esclavitud,
tiempo castrado, errante,
volátil juventud.

En la penúltima palabra
recordare siempre
que no le puse alas blancas
ni los colores que se sienten,
mas con espinas armadas
guerreras, ellas se sienten.




Flores que duermen,
flores que sienten,
flores regadas,
flores ensangrentadas.
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domingo, 10 de abril de 2016

Vilipendio.



Inmóvil esperando el día
desmigando los segundos
de una cuenta atrás
en un día cualquiera
fijo mis posturas,
mientras oteo el horizonte,
el azar es una hipérbole difusa
que se asoma por los clareos
de una madrugada que muere,
mientras…
lento te acercas a mí.

Los hombres que caminan
deberían saludar en las intersecciones,
los hombres que caminan
no son más que los que esperan,
de que tienes miedo
para volar más alto
que los que habitamos
en el firmamento de la palabra,
tal vez
tejes la hipocresía
tras una inocencia audaz
con notas musicales
tras las que te escondes
con tu prepotencia.

O acaso…  necesitas ignorar
los frutos palpitantes
que acechan
la frágil muralla
que esconde
la verdad que te perturba.
o esa costumbre de ignorar
a quienes crees que no están
a tu altura.

¡Hay amigo!
la vida es desamparo,
para ignorar las manos

de los que se cruzan en el camino.
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